A pesar de la crisis y de nuestro retraso tecnológico, Three Melons, una empresa argentina, desarrolla exitosos videojuegos publicitarios en la web para el mundo.
El término advergame viene de la unión de dos palabras del inglés: advertisment, que significa publicidad, y game, que significa juego. Este revolucionario método de hacer publicidad nació en los años noventa. Según la última estadística de Brand Connection, el porcentaje de inversión publicitaria en Internet en Argentina es del 2%. Sin embargo, la tendencia mundial indica un crecimiento mucho mayor. El último informe del fondo de inversión Veronis-Suhler-Stevenson proyecta que el porcentaje de inversión en contenidos para Internet aumentará en un 9,1%. La empresa asegura que la inversión en contenidos para celulares y en videojuegos aumentará en un 34% y en un 20%, respectivamente.
Three Melons nació en 2005 por iniciativa de Mariano Suárez Battán, su CEO o “Captain Melon”, como lo llaman en la empresa. Suárez Battán tenía una empresa de sitios web. Conoció a los advergames en una conferencia en Estados Unidos. “Encontré un buen match-making entre mi trabajo, las páginas web, y lo que me gustaba, los videojuegos. Ahí surgió la idea de hacerlo en Argentina”, explica el Captain Melon. El primer equipo contaba con 8 personas, y un presupuesto de “friends & family”. “Un videojuego implica creativos, guionistas, diseñadores gráficos, diseñadores 3D, programadores, game designers, sonidistas y testers, además de las funciones administrativas. Cuando empezamos teníamos que ponernos distintos sombreros y actuar de muchas cosas al mismo tiempo”, confiesa Pablo Mayer, Idea Navigator de Three Melons. Actualmente cuentan con 46 empleados. Realizan videojuegos para firmas internacionales como LEGO, Coca Cola, AXE, MoviStar, Pepsi, Sprite, MTV, Animal Planet y hasta realizaron un videojuego para Audi, en Japón, “cuna de los videojuegos”.

Imagen del Foot Volley, juego para Pepsi. / Gentileza Three Melons
Nuestro país no se caracteriza por tener una tradición en la cultura de los videojuegos, ni por tener tecnología de punta, por eso sorprende el éxito de Three Melons. “Cualquier empresa internacional está acostumbrada a tercerizar sus servicios en países como China, Japón, incluso Argentina, aunque muchos no saben ni dónde queda”, asegura Mayer. “Argentina no tiene grandes diferencias horarias con Estados Unidos y los principales países de Europa, problema que sí tienen los países asiáticos, eso es una ventaja”, agrega el CEO. “El único prejuicio que encontramos es que algunas empresas piensan que porque somos argentinos tenemos que cobrar más barato. La decisión que tomamos fue la de ser competitivos en el exterior, sin importar nuestro país de origen”, afirma el CEO. A pesar de los posibles prejuicios, los extranjeros se sorprenden por la calidez de los argentinos. “La clave es combinar el ‘don de gentes’ natural de los argentinos con un producto de calidad y un trabajo responsable”, explica Mayer. La fórmula parece dar resultado.
Desarrollar un advergame tarda entre 4 y 12 meses. El auspiciante puede conocer todos los datos de consumo del juego, cuántas personas lo jugaron, durante cuánto tiempo, de qué países, qué color de auto eligieron, por ejemplo. Todos estos datos le brindan mucha confianza a los auspiciantes, ya que tienen conocimientos certeros de la respuesta al juego. “Si vemos que algún aspecto del juego no le gusta a los consumidores o si se les dificulta mucho pasar un nivel podemos cambiarlo instantáneamente. En los spots televisivos y en la publicidad gráfica hacer esto es muy difícil y costoso”, asegura Mayer. Siguiendo las estadísticas, al juego de Indiana Jones, que hicieron para LEGO, lo jugaron 20 millones de personas en todo el mundo. Su juego más reciente de Stars Wars, también para LEGO, lo jugaron 5 millones en dos meses. En comparación, una película taquillera nacional puede alcanzar con dificultad el millón de espectadores.
“Los videojuegos son para todas las edades”, afirma el Captain Melon. “A las chicas les gustan más todo lo que es relacionarse, la creación de historias. A los chicos, en cambio, les gusta más la acción, la destrucción y los deportes. A las personas mayores, por su parte, les atraen más los desafíos intelectuales”, continúa Suárez Battán. “El problema de los adultos es que tienen miedo a relacionarse con el medio. Una vez que vencen esa barrera son ávidos consumidores. Mi mamá, por ejemplo, puede pasarse horas jugando al Solitario Spyder, y mi papá jugando al golf o al bowling en la Wii”, afirma Mayer. “Nuestra idea es seguir creciendo en calidad, no tanto en número de melones. No queremos ser un ‘mostruo’. Queremos seguir siendo un estudio boutique, con espíritu de luthier, manteniendo nuestra calidad competitiva a nivel internacional, y por supuesto, con la dedicación y el cariño que le ponemos”, asegura el Captain Melon.
Game-over.
“Making of” del juego de Stars Wars, para LEGO.

1 Comentario
Feed de los comentarios de este artículo
septiembre 12, 2009 a 1:46 am
Marita
Muy linda nota, Agustín.
Faltan datos duros en $$, pero tenés muchas cifras.
Algunos descuidos (discordancias le-les).
Buenas imágenes, buenos enlaces.
Los anglicismos son un problema que hay que allanar. Primero, que vayan en cursiva; segundo, que tengan aclaración, aunque se puedan conocer por contexto.
Tp aprobado.
Saludos, marita